Lo que el corazón calla

Te pensé en estas callecitas soleadas, ay! nostalgia, si supieras que me guardo el deseo escondido del recuerdo, que me tomo el café de dos sorbos para evitar que describa nuestra despedida. Ay! melancolí­a. Si supieras que hago el amor con los ojos abiertos imaginando un beso en la mejilla y otro en esos mis lugares prohibidos.
Ay! deseo, si supieras que contemplé pasmada ayer y hoy ese nuestro primer beso.
Te pensé en estas callecitas soleadas, ay! alegrí­a. Si supieras, sonrí­o y me regocijo para mis adentros, tomó tres o cuatro letras y te hilvano un poema cualquiera, conjugo verbos, me aprendo el subjuntivo y hablo idí­licamente de tu nombre.
Te pensé una o dos veces al dí­a, topetazo mortal para mi armonía, te vi de azul clarito, con sonrisa desbordada y plenos tus ojos de vida. Pinté tu caminar y vi que en mi reloj todavía es ayer, el no de tu partida.
Te pensé en la negra piel que me cubre y te sentí­ a dos milí­metros de mis bucles que ruedan por delante de mi ojo izquierdo. Si supieras que, delirio guarda y esperanza anuncia las cavidades de mi ser. Si supieras que eres el complemento de mis pasos y la levadura de mis anhelos. Si supieras lo que el corazón tiene para decir y calla. Ay! nostalgia.

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