Negocios y estrategias que ponen la cara a la crisis en Puerto Ordaz

Esta carta te llevará por la Venezuela con abundancia de recursos naturales, por los nuevos negocios que surgieron para sobrevivir a las dificultades económicas, te mostrará la cotidianidad de Merlinda, Marcos su hijo y su apatía con la universidad. Merlinda nos cuenta sobre la situación de los servicios de luz y agua y sobre la comida en Puerto Ordaz.

Puerto Ordaz, 30 de diciembre de 2019

Marcos Marulanda
Sao Pablo

Hijo, acá ya no se hace posible la vida de la especie humana, mejor dicho, Venezuela es un país bonito que no permite la reproducción de la especie; con esta escasez las preocupaciones son más agudas y apremiantes, como la preocupación por la comida, o la preocupación por conseguir efectivo que casi no haya todo sigue igual, los bonos siguen llegando de vez en cuando, el dólar sigue subiendo, y los precios siguen incrementándose. Bueno, para esta Navidad el gobierno nos dará medio Petro, eso nos servirá para hacer las hallacas por lo menos. Yo no entiendo por qué estamos en esta situación si somos un país que tiene todo, hay oro, aluminio, petróleo, diamante, no debemos tener tantas necesidades juntas. Lo que pasa digo yo, es que la gente que está en el poder es una gente que está para robar nomás, para nada más. Ponerse rico a costa de los pobres eso es lo que les gusta, no hay necesidad de que en Venezuela haya pobres como nosotros.

Plan socialista de embellecimiento suspendido en el tiempo.

Tu hermano y yo hemos puesto una tienda de productos de limpieza, el vecino Luis y la vecina Chole también pusieron su negocio, don Luis vende harina pan, queso, café y demás y la vecina Chole está vendiendo huevos y eso. Mejor dicho, todos por acá han puesto su negocio y con eso ya van viviendo. Ah! nosotros también estamos con eso de los dólares cuando se puede, por ejemplo ahora lo compramos en 40 bolívares pero lo vendemos a 46 ó 47 bolos, el dólar siempre está en alza.

Martin tu hermano está muy desanimado, sigue en la universidad, pero las clases son muy discontinuas, él dice que no hay ni profesores, que de vez en cuando van sus compañeros, está con la idea de dejar la carrera. Hace unas semanas salió a la marcha estudiantil contra el gobierno, pero las protestas ya no sirven para mucho, la gente está cansada, y parece que esperan que Guaidó haga algo, pero ese señor solo dio un discurso en Caracas y se fue, la gente ya no le cree.

Yo he decidido retomar la pintura, pero no sé si voy a conseguir el material, quiero hacer las muñecas también y negociar. Antes se podía vender y con esas convocatorias que sacaba el Estado se podía ir a exposiciones, pero ahora no hay nada de eso, ahora nos limitamos hasta en la comida, hoy por ejemplo hicimos arroz y le rallamos queso llanero, eso fue nuestro almuerzo. Hijo, el agua también es un problema, viene dejando un dí­a y por unas horas. Felizmente la luz ya no se va, ya podemos usar el aire acondicionado todo el día y usar la secadora.

Bueno hijo, pero no todo es malo, nosotros vamos a la iglesia y allá compartimos con los hermanos, y también fuimos al parque de la Llovizna otra vez, este sigue igualito, ¿cómo es la naturaleza, no? a ella no le afecta esta crisis, el agua sigue cayendo despreocupadamente sin disminuir su caudal, ni cambiar su cauce, y hay gente visitando. Venezuela tiene lugares muy bonitos pero la gente tiene miedo de venir a visitar.

Cascada la llovizna, Ciudad Guayana

Adorado hijo te extraño estos dí­as, ya casi es tu cumpleaños y ojalá pudiéramos comer un pastel aquí­ en torno a esta mesa, con Leyla tu esposa y con mi nieto, pero estás muy lejos, ruego a Dios que por allá te esté yendo bien, que no te metas en problemas, que no te vayan a excluir por ser venezolano, porque por los problemas que tuvieron unos cuantos piensan que todos somos iguales.

Hijo, espero que nos podamos volver a ver pronto, y que los gobiernos recapaciten y cambien esos requisitos tan estrictos que pusieron, eso de pedir visa para entrar es casi una exclusión, un rotundo no, acá no se puede gestionar nada, todo demora mucho o no están atendiendo.

Un fuerte abrazo hijo mí­o, hasta febrero que nos podamos ver.

Tu madre que te añora

Merlinda

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